No, no se te ocurra mirar al asiento de atrás

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¿Te encantan las leyendas sobre conducción y desaparición de sus conductores?

Como seguramente sabrás, existen infinidad de leyendas en este sentido. No obstante, en cuanto a lo que concierne a ésta, un recorrido para no regresar, es ciertamente diferente al resto.

Miriam, era una abogada que salía de su despacho en dirección a un taller sobre temáticas relacionadas con difuntos, apariciones y todo lo que engloba al entorno sobrenatural de la Ciencia. De hecho, se sentía realmente atraída por multitud de historias que versaban sobre las apariciones de entes sobrenaturales llegados de otras dimensiones o incluso mundos paralelos.

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Era un viernes como muchos otros. Sin embargo, lo que ella no sabía era la travesía que le esperaba durante la conducción para su participación del taller. De repente, se percató que iba bastante justa de tiempo, no llegaría a la reunión que tenía concertada para el comienzo del taller y decidió desviarse por otra carretera que para ella era desconocida hasta aquel día.

La joven Miriam, se dirigía a una pequeña localidad francesa a las afueras de Paris conduciendo por una carretera que apenas pasaban coches, aunque de muy vez en cuando se cruzaba con alguno en el camino. Llegadas las 00h de la noche, las luces de su coche comenzaron a fallar y durante mucho tiempo no consiguió encontrarse con ningún otro conductor, cosa que le pareció bastante sorprendente a la chica.

A las 1h de la madrugada, aún no había llegado a su destino, encontrándose en una carretera que parecía no tener final, cuando se encendieron las luces de su coche y una siniestra música comenzó a sonar en el equipo de música de su radio. La chica, empezó a escuchar una gran variedad de gritos, palabras de auxilio e incluso un: ¡no mires al asiento de atrás!

Miriam estaba aterrorizada, más aún cuando vio como una intensa niebla de tono oscuro entraba en su coche y se situaba concretamente en la parte posterior de su coche. El tormento continuó escuchándose extraños ruidos en el asiento de atrás. Segundos después, una voz dulce dijo su nombre, y la joven Miriam miró atrás. Días más tarde las autoridades encontraron su coche, pero la joven no estaba en el vehículo y nadie más supo jamás de ella.

Cuenta la leyenda que ahora el espíritu de Miriam, está aguardando el momento idóneo para recitar tu nombre y llevarte al otro lado. Ten mucho cuidado, podrías ser el siguiente en verla una noche oscura cualquiera mientras conduces tu coche.

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