La vieja máquina de escribir

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Cuenta la leyenda que hace más de 40 años en un pueblo situado en el norte de Texas, un anciado poseía una pequeña casa de empeños donde se almacenaban cientos de productos que provenían de todas las partes, de personas del mismo pueblo, de viajeros que habían empeñado sus objetos personales para obtener algo de dinero, incluso algunos objetos que el propio anciano había conseguido recopilar en sus numerosos viajes alrededor del mundo.

De este anciano se decían muchas cosas, que era un brujo por la cantidad de productos relacionados con lo que actualmente se llamaría esoterismo, que había sido un guerrillero en países extranjeros, pero nadie sabía a ciencia cierta cuando tiempo llevaba en el pueblo ni como llegó.

Un día, un joven que acababa de cumplir la mayoría de edad, decidió que quería empezar una carrera como escritor, por ello, y porque disponía de poco capital, se dirigió hacia la tienda del anciano en busca de algun producto que pudiera ayudarle en su incipiente carrera. El joven encontró justo lo que necesitaba, una máquina de escribir que parecía estar en muy buen estado, y que además tenía justo el importe que el tenía ahorrado para invertir en la compra, curiosidad o no, lo cierto es que el joven la compró con el asombro de tan interesante ganga en una tienda que se suponía bastante costosa.

Durante días el joven no paró de escribir, horas y horas eran las que pasaba delante de aquella máquina, dejando volar su imaginación y escribiendo lo que iba a ser su primera novela, trataba sobre una especie de perros lobos que con ojos rojos brillantes deboraban todo lo que encontraban a su paso, personas incluidas en una población tranquila de montaña.

Cuando el joven dió por finalizado el libro, guardó la máquina en el desbán de su casa, al hacerlo esta cayó al suelo rompiendo varias de sus teclas. Esa misma noche algo ocurrió en su pueblo, una joven apareció muerta deborada por lo que parecía ser un animal salvaje.

Tras esa muerte vinieron varias más hasta que un hombre vió de que se traba, eran lobos de ojos rojos brillantes, el joven vió como punto por punto de su novela se estaba cumpliendo, tanto fue así que sabía que si llegaban al final del libro, todos acabarían muertos, es por ello que intentó cambiar el final del libro, pero sus teclas estaban rotas.

Se dice que el joven desapareció tras todo lo ocurrido, eso sí al poco tiempo se encontró su máquina de escribir y un folio donde se conseguía leer: sólo muero yo.

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