La niña del castigo

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En una familia vivía Jade una chica marcada por la sangre para ser parte del mundo espiritual. Ella pertenecía a la cuarta generación de chamanes de la familia. Jade quería ser una niña normal y deseaba jugar con todos los demás, pero en el pueblo todos la rechazaban. Murmuraban sobre ella como si no existiera, la imprudencia de un pueblo completamente religioso la abrumaba.

Así fue pasando el tiempo y se vio obligada a practicar cada vez más la hechicería. Ella  concibió dones que su familia jamás había visto. Cuando le tocó regresar a la escuela estaba llena de mucho resentimiento por el rechazo. Evitaba el contacto con los demás pero fue ineludible conseguirse con el grupo de las chicas rosas.

Era un grupo de 4 chicas que siempre buscaban discriminar a los demás. Eran terribles personas que buscaban humillar a todos.

La líder, Samantha, cada vez que podía se metía con Jade. Ridiculizándola en clases, rezándole canticos burlones para que se fuera del salón porque “solo su presencia era una maldición”. Samantha jamás olvidaría aquel viernes en el que se disponía a salir de fiesta, Jade caminaba de regreso de hacer unas compras puesto que perdió el último autobús que transitaba ese día.

El peor error fue humillarla

Samantha y sus amigas se percatan que ella caminaba por la orilla de la carretera. Pararon el vehículo y le dijeron que se subiera puesto que ellas la llevarían. Ella aceptó por la hora, aun cuando no estaba muy convencida. Las chicas empezaron hacer comentarios destructivos y Jade no soportaba más la humillación.

La niña del castigo

Samantha iba al volante y Jade empezó a convocar los espíritus del diablo para crear una catástrofe. Entonces invocó un conjuro y hablaba en otras lenguas.

Samantha perdió el control del volante y las demás, aún más aterradas, empezaron a gritar y llorar. Le suplicaban que parara que no podían más. Jade abrió los ojos, empezó a sangrar y les dijo que era demasiado tarde que la esperaban los gusanos y ratas en la tumba.

Encuentro con la muerte maldita

El auto choco contra un árbol. Los vidrios del parabrisas habían entrado en sus ojos dejándola ciega, su compañera de al lado murió inmediatamente del impacto. Las otras dos que iban con Jade se desfiguraron el rostro.

La niña del castigo

Jade no tenía ni un solo rasguño. La empezaron a llamar bruja y acusar de asesina. Una de las chicas comenzó a pedir auxilio en la vía pero un vehículo la mató al fallarle frenos. Samantha solo escuchaba gritos y gritos pero no podía ver nada.

Otra estaba en confrontación  con Jade, pero cayó en un lago en un nido de serpientes y la estrangularon. Jade se acercó a Samantha y ella le preguntó “¿Me matarás?” a lo que Jade  respondió: “No, el peor de tu castigo es no ver estando viva, pero escucharás el tormento de las almas de tus amigas”.

La niña del castigo

Y así fue: Samantha quedó ciega, en un manicomio,  sedada porque no concibe el sueño por las voces que escuchaba.

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