La leyenda de la procesión del otro lado

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Guillermo era un joven valiente que se encontraba esperando, como cada mañana, que llegase el autobús escolar para trasladarlo al Instituto en el que estudiaba. Sin embargo, algo le sobresaltó cuando se percató que, al otro lado de la acera, había una chica vestida de manera ciertamente inquietante y no consiguió evitar prestarle su interés.

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En un principio no le prestó mayor atención y simplemente subió al autobús. Estuvo durante unos instantes reflexionando acerca de lo que había presenciado, y sobre todo, en la mirada de aquella chica que le había parecido ver a eso de las 8.30h. Continúo con su camino y sus actividades diarias como si nada, pese a lo extraño de las circunstancias.

El día fue bien y sin ningún tipo de aspecto destacable. Sin embargo, mientras Guillermo estaba en clase de latín escuchando a su profesor las correspondientes explicaciones, vio como aquella extraña mujer que había visto en la mañana estaba mirándole desde el patio del colegio, y aquello le asustó muchísimo.

Pidió a su profesor si podía ir al servicio y fue entonces cuando salió al patio de recreo en búsqueda de la extraña mujer que parecía seguirle, pero allí no había nadie. Acto seguido, regresó a su clase para continuar con las explicaciones y a las 14.30h de la tarde salió de la escuela para regresar a casa caminando con un grupo de amigos.

A un amiga de la infancia, de nombre Inés, le contó que estaba realmente preocupado porque le parecía que una mujer de apariencia extraña y vestimentas aún más raras le seguía. Sin embargo, Inés sonrío y le dijo que simplemente se trataría de necesitar descanso, haber pasado una mala noche y nada más.

Con la llegada de la noche, Guillermo se acostó pero minutos más tarde de estar profundamente dormido, notó como se escuchaban ciertos golpes en el cristal de la ventana de su habitación. Trató de encender la luz pero parecía no funcionar por encontrarse fundida la bombilla. Se levantó para abrir la puerta y al abrirla, allí estaba la mujer de semblante extraño.

A la mañana siguiente, cuando la mamá de Guillermo acudió a su dormitorio para levantarlo, solamente encontró la cama deshecha del joven, pero lo que más le extrañó es que la ventana se encontraba abierta.

Desde hace tiempo se viene tratando de encontrar al chico sin éxito. Pese a todos los esfuerzos destinados, no son pocas las gentes que practican deportes como el senderismo o salir a caminar por la ventana, que afirman haber visto cómo un niño vestido con un pijama, como el que llevaba Guillermo la noche que desapareció, les mira de manera realmente extraña.

Cuenta la leyenda que si lo miras a los ojos y él, nota tu miedo, se presentará en tu casa para invitarte a unirte a la procesión del otro lado y nunca más volverán a saber de ti las personas que te quieren.

Ahora tú, ¿alguna vez te sentiste observado o tuviste la oportunidad de experimentar este tipo de vivencias como las que sufrió el propio Guillermo en su día?

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