La leyenda de la mujer de la curva

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Sucedió en una noche de intensa niebla en la que prácticamente era imposible apreciar a más de dos palmos de vista debido a las inclemencias del tiempo.

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Un hombre de 32 años de edad llamado Bruno conducía con su automóvil hacia casa y cuando se adentraba en el poblado, en una curva de visibilidad inapreciable, cruzó una joven en bicicleta y la atropelló con consecuencias terribles.

Pese a haber luchado con todas sus fuerzas, la chica no pudo superar las heridas y una semana más tarde se le dio sepultura.

Solamente una semana después de aquellos hechos, Luis, otro chico de mediana edad, se encontraba hablando por teléfono antes de subir a su auto para acudir al lugar en el que había quedado a través de Internet con una mujer para conocerla.

Contaba con fotos suyas, y le llamaba muchísimo la atención porque no quería desvelar su nombre. De hecho, solamente le dijo que estaría esperándole en su bicicleta en la esquina de una carretera de intenso tráfico de la localidad.

Luis, al terminar la conversación telefónica colgó y se dirigió a su automóvil con la intención de acudir al lugar, en el que habían quedado, cuando la chica saliese de su trabajo a las 00.15 horas de la noche.

El chico estaba realmente asombrado por el interés que contaba la mujer en conocerle, se arregló muchísimo, limpió su coche a fondo e incluso dispuso una fragancia para mejorar el olor de su interior.

Llegadas las 00 horas de aquella noche, Luis llegó con tiempo suficiente y espero tranquilamente la llegada de su cita.

Con la llegada de la hora que se acordó apareció entre los matorrales una joven de apariencia guapísima y sobre todo, encantadora en las formas, o eso supuso Luis. Sin embargo, apenas lo saludó y se subió al asiento de atrás del vehículo, pidiéndole que por favor, la llevase a casa porque se encontraba enferma.

El chico estuvo aún más sorprendido al apreciar que abandonaba su bicicleta entre los matorrales porque no cabía en el coche, sin importarle que pudiera perderla, pero accedió a llevarla porque hacía un intenso frío y la climatología no era buena.

Empezó a conducir y solamente atravesó algunas curvas hasta que le preguntó que a dónde se dirigían. Entonces, la chica le sonrió y le indicó que debía conducir 4 km más para llevarla a casa.

Luis, supuso que viviría en una casa de campo y quería invitarle a cenar, pero al llegar al lugar en la joven le indicó, sin expresar su nombre, que debía dejarla allí porque había llegado al lugar en donde la esperaban.

Se asustó tanto de las circunstancias que aunque intentó bajar del automóvil para pedirle explicaciones no pudo hacerlo, contemplando a través de su espejo retrovisor como aquella chica de semblante encantador desaparecía en la nada.

Al llegar a su hogar y contar lo ocurrido a sus padres, ellos le contaron la leyenda de la mujer de la curva que busca jóvenes que llevar con ella y le dieron las gracias a su hijo por no haber bajado de su coche para acompañarla.

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