La caza de Valdemar

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En Europa existen diversas historias que se encuentran especialmente inspiradas o descritas por las raíces que tiene este continente y su antigüedad, como es el caso de la historia de la Caza de Valdemar, una que tiene como personaje principal al supuesto rey Valdemar IV.

Siendo este un rey que habita en Dinamarca y le gusta frecuentar senderos que conducen al ruinoso Castillo de Gurra, de quien además se dice que llegó a enamorarse tan profundamente de una hermosa dama llamada Tovehill, que cuando esta murió él hizo todo lo posible para evitar que fuese enterrada, escapando con su cadáver.

La caza de Valdemar

La compañera del Rey

Por esto, los pobladores de esa localidad cuentan que a donde iba Valdemar este siempre estaba acompañado por el cadáver de Tovehilll, importándole poco lo que podían pensar o decir los sirvientes y vasallos, ignorando la desagradable situación que este los hacía pasar al caminar con un cadáver por todas las calles del pueblo.

Debido a esto, un día uno de sus cortesanos, gracias al descuido de Valdemar, aprovechó el momento y se dio a la tarea de examinar el cadáver de la dama, con la finalidad de hallar la causa o motivo por el cual su rey tenía tan especial apego con esta, incluso después de su muerte. Y como resultado, el cortesano de Valdemar encontró que el cadáver de Tovehill llevaba un peculiar anillo en uno de sus dedos, el cual resaltaba debido a las inscripciones mágicas que en éste se visualizaban, por lo que llegó a la conclusión que debido a la magia que podía tener ese anillo, la dama había conseguido hacerse con el fiel afecto del rey Valdemar, ya que esta podría ser una hechicera.

La caza de Valdemar

Para comprobar su misteriosa teoría, el cortesano le quito el anillo al cadáver de la dama y al poco tiempo tuvo su respuesta, ya que sin siquiera de haber pasado un día de esto, el cariño de Valdemar por el cadáver de la supuesta hechicera se disipó, y enseguida accedió a enterrarla.

El anillo mágico

Una vez logró su cometido, el cortesano de igual forma comenzaría a lamentar el haberse quedado con el anillo, puesto que ahora el rey quería la presencia de este en todo momento, incluso premiaba cualquiera de las respuestas del cortesano de forma exagerada y extraña, mirándolo constantemente y requiriendo de su atención, actitud que molestó al cortesano al poco tiempo.

Para acabar con esto, decidió deshacerse del anillo, arrojándolo a un estanque localizado en Gurra, el cual ahora se convertiría en el sitio favorito de Valdemar, por lo que pidió la construcción de un castillo junto al estanque.

La caza de Valdemar

Y sintiéndose a gusto en todo momento, Valdemar exclamó: “¡Si se me permitiese cazar en Gurra para siempre, bien podría Dios quedarse con el cielo!”, y seguido se escuchó una voz que respondió “Tu deseo ha sido cumplido”. Por lo que se dice que el mismo Dios castigó a Valdemar negándole el cielo, y tras su muere, este pasaría a capitanear la sobrenatural partida de caza que se encuentra en los bosques de Dinamarca.

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