El coche de juguete

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Cuenta la leyenda que  había una vez una familia joven que tubo un niño muy bonito, de hecho se decía que era de los bebés más bellos de toda la zona y de los que habían nacido en el hospital provincial. La família no contaba hasta la fecha con más hijos, y es que ambos apenas tenían 22 años de edad. La situación de la pareja había sido desde siempre algo precaria, con trabajos duros y jornadas interminables, apenas conseguían los ingresos suficientes para poder sobrevivir dignamente.

Con el paso del tiempo y a base de mucho esfuerzo y sacrificio, la joven pareja consiguió mantener su hogar, cuidar a su hijo e intentar mimarlo en la medida de lo posible realizándole un buen regalo, un único pero buen regalo, para su cumpleaños. El pequeño había nacido el llamado día de los muertos, el último día de Octubre, popular por la festividad de Hallooween. Por ese motivo el niño cada año esperaba ansioso su cumpleaños, ya que sabía que recibiría todo lo que en navidades, santos, etc., no había podido tener por la falta de dinero de su hogar.

Un año el niño había pedido a sus padres la compra de un juguete muy popular, se trataba de unos coches de carreras que tenían su propia pista desmontable. El coste del juguete era muy elevado, tanto era así que el padre estubo durante 2 meses haciendo jornadas de hasta 16 horas para poder comprar el nuevo capricho de su hijo. Tras regalárselo para su aniversario, el niño estubo feliz durante días, jugaba y jugaba a más no poder y demostraba públicamente su orgullo mostrándolo a otros niños y llevando sus coches al colegio.

Un día, uno de los niños con peor comportamiento de su colegio, vió a su compañero jugando con sus relucientes coches, fue hacia allí y le exigió que se los diera, también venía de una familia muy pobre de modo que no podía conseguirlos por otro medio que el conociera. El niño se negó a regalarle ninguno de los juguetes que tanto esfuerzo habían supononido para su familia, de modo que iniciaron una pelea con un final trágico, el niño sufrió un golpe en el cuello que le provocó la muerta.

El otro niño salió huyendo del lugar y nunca nadie pudo demostrar que fuera él. Durante los años siguientes el niño empezó a acudir cada vez menos a clase, sus padres se mostraban preocupados porque al parecer tenía pesadillas diarias, hasta que llegó un punto en el que fué ingresado en un psiquiátrico en el cual tras dos años se suicidó. Según se pudo ver en vídeo posteriores, mientras el joven estubo encerrado se podía escuchar la voz de un niño jugando con coches, acto seguido el niño salía despedido como si un coche real le hubiera atropellado. Años después se pudo comprobar que su suicidio no era más que la última de sus heridas, tenía todo el cuerpo totalmente amoratado y ensangrentado como si realmente un coche le hubiera atropellado.

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