El caso de los canibales de Escocia

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Leyendas existen a centenares, cada país tiene las suyas y de hecho incluso cada poblado dispone de algunas personales que con el paso del tiempo se van transfiriendo en forma de conocimiento y curiosidad de padres a hijos y de estos a los suyos progresivamente. Escocia no es ni mucho menos una excepción y no hay más que recordar al increíble y aún no encontrado monstruo del lago Ness. Al margen de esta mundialmente popular leyenda, existen otro gran número de todos los tipos, desde las más fantasiosas, pasando por algunas interesantes y otras terroríficas, en este caso hablaremos sobre una de las últimas.

La leyenda que veremos hoy trata sobre una pareja un tanto particular, el nombre del hombre era Sawney Beane, un joven un tanto peculiar que pertenecía a una familia de orígenes humildes que había conseguido prosperar hasta cierto punto gracias a un pequeño negocio familiar el cual todo el mundo esperaba que el joven acabara gestionando tras la jubilación de su padre. Un buen día, el joven Sawney conoció a una chica que nadie había visto antes, y por un flechazo de amor decidieron salir del pueblo y no volver jamás. Los padres del chico no sabían que había ocurrido ni donde estaba su hijo, pero con el paso del tiempo se inició un proceso terrible que les hizo pensar lo peor.

A los pocos días de su desaparición empezaron a perderse otras personas del pueblo, a las semanas eran gente de otros pueblos los que desaparecían, y todos ellos solo tenían una cosa en común, en algún momento habían pasado por una carretera oscura y abandonada por la cual iban de un pueblo a otro. Las autoridades empezaron a investigar el asunto, vigilaban la carretera e incluso se llegó a cortar la misma para que nadie más pasara y es que durante una redada cotidiana se encontraron partes de cuerpos humanos, algo terriblemente duro de ver y que asociaron a alguna especie de bestia animal.leyenda_escocia

Con el paso del tiempo los ataques fueron repitiéndose hasta que un buen día alguien por fin vio lo que ocurría, un hombre y su mujer pasaron por el camino más cercano a la carretera cortada cuando de pronto se vieron rodeados por un numeroso grupo de hombres y mujeres con aspecto sucio, asalvajado, sin vestir y con la boca llena de sangre. El hombre sacó un revolver y disparó a dos de ellos a los cuales hirió pero en el proceso su mujer cayó del caballo y se la llevaron corriendo a otro lugar. El hombre acudió tras ella pero era demasiado tarde, sólo encontró restos de sangre.

Tras ello, el rey de Escocia mandó a 400 soldados para eliminar a ese grupo de salvajes que se había cobrado la vida de más de 200 personas. A los dos días se encontró una cueva medio tapada, al entrar encontraron decenas de partes de cuerpos humanos colgados y tirados por todos lados, cientos de huesos, ropa, etc. Al final de la cueva, un grupo de salvajes se encontraban devorando a otra persona. Tras ello los guardias abrieron fuego al ver como se abalanzaban sobre ellos.

Más tarde se descubriría que se trataba de Sawney Beane, su novia y lo que al parecer fueron sus hijos.

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