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Leyenda de alguien oculto bajo tu cama

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¿Quién no ha sentido un extraño escalofrío alguna vez y mirado bajo su cama?

Una niña de tan solo 6 años de edad se encontraba durmiendo en su habitación mientras sus padres estaban en la planta de abajo.

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La familia tenía una perrita que respondía al nombre de Killy y que era muy afable con la niña. De hecho, solían dormir juntas en la misma habitación puesto que así, la pequeña se sentía mucho más protegida en el acompañamiento de su perrita.

Aquella noche no sucedió nada aparentemente extraño, salvo que la perrita no se encontraba en el dormitorio cuando la menor recibió varios lametones que supuso, eran de su perrita.

A la mañana siguiente, contó lo ocurrido con muchísima alegría a sus padres mientras desayunaban pero éstos, se sorprendieron muchísimo de la historia contada por la pequeña puesto que la perrita había desparecido hacia varios días atrás y no lograban dar con ella.

Cuando le contaron esto a la pequeña, se echó a llorar y a la vez, tuvo una extraña sensación de intranquilidad preguntándose; ¿no era mi perrita quien me lamió?

La niña se llamaba Lorena y como era bastante inquieta, a la noche siguiente miró bajo su cama y comprobó cómo su perrita se encontraba bajo la cama de ella. Y es que, podía ver los ojos amarillos de Killy brillando al contacto con la luz de su habitación.

Apagó las luces y se marchó a dormir, pero aquellos ojos brillantes seguían estando bajo la cama pese al apagado de las luces, aunque no dio mayor importancia y empezó a dormir.

En el transcurso de la comida, contó ante la mirada de sus progenitores lo ocurrido y cómo la había visto con sus ojos brillantes por debajo de la cama de la niña. Sus padres tampoco prestaron mayor relevancia a lo comentado por la menor porque tan solo contaba con 6 años de edad.

La llegada de la noche siguiente supuso un cambio enorme para la pequeña Lorena, sus padres debían marcharse a una reunión de trabajo y la dejaron con su abuela, que había sido tiempo atrás una popular tarotista.

Aquella noche, la niña le pidió que le echase las cartas para conocer qué sería de mayor pero la propuesta no gustó a la abuela y la mandó a dormir. Sin embargo, no pudo evitarlo y en la tranquilidad del salón, mientras veía la televisión, realizó una tirada de tarot.

Cuando comprobó lo que salió, corrió escaleras arriba a la habitación de la pequeña pero allí no había nadie durmiendo, aunque sí se escuchaban extrañas risas en el armario que parecían ser de Lorena.

Abrió el armario y un monstruo con los ojos amarillos agarró a la abuela fuertemente, y se la llevó con él lejos de la casa.

Cuando la pequeña regresó del servicio, encontró las luces encendidas, su armario abierto y corrió escaleras hacia abajo para avisar a su abuela, pero estaba sola en casa.

Al llegar los padres de la pequeña, ésta les dijo que había sido Killy, su perrita, y que probablemente estaría jugando con su abuela.