La leyenda del mítico Naylamp

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¿Sabías que una de las leyendas más populares de Perú tiene que ver precisamente con el ámbito marino y la visita de un señor que tenía grandes riquezas a sus tierras? Es una leyenda procedente de la antigüedad en donde se realizaban viajes con una incontable cantidad de barcos cargados de oro y riqueza, se dirigía a las costas peruanas en compañía de sus mercancías. Este hombre se llamaba Naylamp y su riqueza resultaba sencillamente inimaginable.

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Su leyenda versa sobre un viaje en el que se encontraba rodeado por personas pudientes y procedentes de la riqueza que le acompañaban en sus barcos, entre ellos, su propia esposa y por supuesto, una corte que le acompañaba y realizaba funciones de abastecimiento y servicios para las gentes que iban en dichos barcos. De hecho, resultaban incontables las riquezas que podían hallarse en esos barcos.

Aunque en un principio, pudo comunicarse con los mandatarios de aquellos territorios de Perú e incluso visitar sus costas para dialogar y planeó una segunda visita, contratiempos del cambio de la meteorología hicieron fracasar este propósito y no pudo regresar.

Distintas narraciones que llegaron a nuestro tiempo, aseguran que era de personalidad amable y compartía lo que tenía con sus trabajadores y no tenía problema alguno en por ejemplo, proporcionar trabajo a aquellos que se lo pedían. Además, parece ser que pretendía hacer una parada en Perú para reunirse con el Rey de una corte al que expondría tratados de comercio.

A lo largo del viaje, sucedieron una serie de inclemencias meteorológicas por lo que varios de sus barcos se hundieron y los tesoros que llevaban consigo quedaron en lo profundo de los mares. Desde entonces, una cantidad de buscadores de oro y también riquezas, han intentado dar con el paradero de las mercancías que llevaban dichos barcos aunque no lo lograron con éxito.

Aunque sus marineros y otras personas que iban en los barcos, trataron por todos los medios de evitar la pérdida de una parte importante de su flota, el mar bravo ganó la batalla a estos fuertes hombres y la práctica totalidad de los barcos se hundieron e incluso el suyo propio también. Por lo cual, no pudo llegar a su destino pero debido a su bondad y saber estar, fue convertido en un protector del mar, que ahora ayuda a otros marineros.

A pesar de su afable carácter, no han sido pocos los interesados en hacerse con lo que llevaban sus barcos y tampoco han sido menos las expediciones que tuvieron complicaciones estando en el mar y tuvieron que abandonar este objetivo. De hecho, se piensa que es el propio ente del Naylamp, en su forma de protector del mar y sus secretos, que impide sean encontrados los barcos y extraídos del mar.

Hoy día, trasmitido durante las últimas generaciones de Lambayeque se sigue recordando la historia de aquel hombre que visitó sus costas y prometió regresar con mayores riquezas pero no lo consiguió. Y es que, se le tiene una alta estima y sobre todo, respeto a esta figura por su carácter, amabilidad y multitud de historias a su alrededor.

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