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El coche del sastre

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Cuenta la leyenda que en un viejo taller de Colombia se encontraba a la venta un coche para muchos espectacular, quienes lo llegaron a ver decían de él que era un automóvil de un color rojo muy similar al color de la sangre, con una tapicería de color negro y con unos tubos de escape que le hacían sonar como una auténtica tormenta de rayos y truenos. Ese vehículo había pertenecido a un sastre de un pequeño pueblo en Bogotá, ese sastre era algo peculiar ya que solía trabajar de forma encubierta con narcotraficantes y asesinos para los cuales hacía auténticas atrocidades aprovechando su buen conocimiento del cosido y del trabajo con pieles. El sastre murió de un día para el otro, lo encontraron en su coche destrozado y hecho pedazos por algo que parecía haber sido un ataque salvaje de un animal.

Por los motivos anteriores nadie quería comprar ese vehículo, se decía que todos los males y recuerdos que tenía el sastre en su cabeza se habían quedado en aquel vehículo donde murió, no obstante un buen día un joven adinerado de la zona que había conseguido crecer a base del tráfico de drogas y de armas decidió comprar el coche que aún y las advertencias de la población seguía viendo espectacular.leyenda_coche

Durante los primeros días de uso todo el mundo veía ese coche ir hacia arriba y hacia abajo sin mayor problema, parecía que todo iba bien y que la leyenda no era más que eso, una historia sin fundamento, no obstante un buen día alguien dejó de ver al joven, otros por lo contrario recordaron haberlo visto por una carretera oscura que llevaba a la ciudad, pero un joven niño que paseaba su perro cerca de su casa fue quien más vio de todos, según la historia del niño, vio pasar al joven con su coche rojo, el coche iba soltando sangre sin parar por todos lados, la radio cantaba a todo volumen una especie de voces de socorro y gritos de un hombre anciano, alguno dirían posteriormente que era la voz del sastre, y en la parte trasera del coche pudo ver lo que parecían 2 lobos con la boca ocupada por miembros de humanos. El niño fue tachado de loco durante muchos años pero lo cierto es que jamás se volvió a ver al joven del coche rojo pero el automóvil apareció en la puerta del taller a los pocos días, estaba brillante eso sí, había pelos de lobo en su asiento trasero.